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Speedflying, mitos y leyendas

Con bastante frecuencia nos encontramos en los puntos de despegue a parapentistas que nos preguntan acerca de cómo es el pilotaje y comportamiento en vuelo de las minivelas. Existe la creencia generalizada de que apenas tienen fineza, que el aterrizaje se realiza a velocidad extrema y de que nunca pliegan. Pues bien todos esos mitos son falsos.

Respecto a la fineza se puede decir que la Swing Mirage un diseño que está pensado para el speedriding puede alcanzar casi los 5.1, lo que no esta nada mal para una vela de apenas 9m, volada con una carga de unos 7kg/m2. Los aterrizajes no tienen nada que ver con un parapente, efectivamente se realizan a mayor velocidad y el tráfico final se parece mucho a un “swoop” de paracaidismo. También la restitución de la energía es superior y el planeo final por lo tanto más largo. Es decir aterrizamos a mayor velocidad para poder frenar mejor. Por último, el asunto de la gran carga alar y el mito de que las velas no se pliegan. Cualquier ala flexible es susceptible de plegarse, de hecho para realizar toneles practicamente un plano se queda en pre-perdida mientras el otro sigue volando y es cuando se ejecuta el “barrel roll”. Si es cierto que el cabeceo en estas velas es casi inapreciable, pero en condiciones térmicas una minivela puede plegarse como lo haría un paracaídas.

Respecto al comportamiento en vuelo, depende del diseño, la fineza máxima se alcanza con 50% de frenos. Las prestaciones son escasas y se debe anticipar enormemente el pilotaje. La máxima es la siguiente: “si frenas, eso baja, si desenfrenas, también cae y se acelera más”.

La mirada tiene que buscar un punto de referencia por delante del obstáculo, cualquier objeto que no se haya previsto, no deja mucho margen al error . Los practicantes de speedflying conocen perfectamente sus velas, se anticipan enormemente en el pilotaje, guardan un margen sano y eligen trayectorias de vuelo en función de la inclinación de las pendientes más despejadas. Las pasadas rasantes son un alarde de saber ajustar el planeo de la vela al desnivel de la ladera, mucha veces se vuela en diagonal a la pendiente para avanzar y seguir una trayectoria lo más pegada a la superficie del terreno. Los vuelos de proximity se realizan siempre a voluntad. Los pilotos vuelan bajo porque queiren no porque no se lo permitan sus velas.

En resumen. El margen para un vuelo “manos arriba” permitiendo una restitución en el momento indicado y solventar un obstáculo frenando la vela, es la manera más segura de pilotaje. Sin embargo con algo de experiencia  y en lugares con pendientes fuertes se puede aplicar el concepto ” si freno vuelo más y si suelto el freno regreso al suelo”. Esto evidentemente es delicado y peligroso sin la formación adecuada.

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